Tus convicciones

Alguien dijo alguna vez que somos lo que pensamos. O si lo vemos desde otro ángulo, podemos asegurar que nuestros pensamientos e ideas condicionan toda nuestra vida. Según la Real Academia Española de la Lengua, las convicciones son ideas religiosas, éticas o políticas a las que se está fuertemente adherido. Me gusta representarlo de esta manera: como el fundamento que sustenta nuestro comportamiento y justifica nuestras acciones.

Tus creencias y convicciones, querida amiga, son determinantes para marcar el curso de tu vida. Todo lo que te rodea estará teñido, directa o indirectamente, por la línea de valores provenientes de tus convicciones. Por eso es muy importante, que más allá de lo que tus padres o tutores te hayan inculcado al crecer y en el desarrollo de tu vida, tomes tu propia decisión tocante a este punto.

Decide sabiamente. No te dejes empujar o influenciar por gente que no estés segura que quiere tu beneficio.

Mi consejo, si me permites dártelo de alguna manera, es el siguiente: decide por Dios. Como El es nuestro Creador, estoy convencida de que no hay nadie más confiable a quien rendirle tus días, tu tiempo, tu vida y tus fuerzas.

Mis convicciones son una parte esencial de mi propio mundo de chica. Si algo agradezco a mis padres, mas allá de sus aciertos y errores, es que me criaran guiados por la Palabra de Dios. Ese amor precioso e incondicional que pude experimentar desde pequeña de parte de un Dios tierno, paternal y compasivo, creó en mí una fuerza interna y una seguridad determinante para llegar a ser quién soy hoy. El honrar a Dios con mi vida, con mis acciones y decisiones también me llevó a escoger de manera sabia mis amistades y asociarme con la gente correcta.

Tu decisión por Dios hoy, es fundamental para tu éxito mañana.

El consultarle a él, que fue quien te creó y planeó en su corazón cosas grandes para ti, es tu mejor inversión. Leer su carta de amor para ti, la Biblia, te dará un sentido y una dirección. Se convertirá en tu GPS para llevarte a un destino increíble.

Si nunca tomaste una decisión personal de seguir a Jesucristo y quieres hacerlo ahora mismo, simplemente dile con tu voz y todo tu corazón estas palabras a Jesús:

«Querido Jesús, hoy decido aceptarte en mi corazón. Por favor, perdona mis pecados y ven a vivir dentro de mí. Guíame hacia los lugares que has soñado para mí y ayúdame en esta nueva vida.

Llena mis días de alegría y de tu amor incondicional. Amén.»

Tómate unos minutos, para pensar a cuántas de tus amigas les haría falta tomar una decisión en serio por Jesús. Cuando tengas la oportunidad, comparte esa libertad con cada una de ellas.

Tomado del libro: CHICAS, Tus sueños, tu identidad y tu mundo. (Editorial Vida)

2016-01-25T18:06:17+00:00